Sunday, September 13, 2015

13 de septiembre: EL GANADOR ES QUIEN LO DA TODO.

Lectura basada en Isa 50:5-9; Stgo 2:14-18; Mc 8:27-35


A veces Jesús decía cosas difíciles de entender.

Este día les dijo a sus amigos que iba a tener que sufrir mucho. Cuando Pedro le dijo que no
hablara así, Jesús lo regañó por pensar como todo el mundo y no como piensa Dios. No es que Jesús
quisiera sufrir, pero se daba cuenta de que seguramente su compromiso con cumplir la misión de Dios lo llevaría al sufrimiento y así lo aceptaba.
Luego les dijo a todos: No va a ser fácil seguirme. Si quieren hacerlo, tienen que dejar de pensar en ustedes mismos todo el tiempo. Porque si lo dan todo por mí, ganarán todo. Pero si quieren guardarlo
para ustedes mismos, lo perderán, porque las cosas se acaban.

1. Conversemos en familia:

¿Qué sacrificios han hecho algunas personas para que nosotros pudiéramos vivir mejor? Conversemos con nuestros hijos sobre la generosidad de algunos miembros de nuestra familia y sus sacrificios por nosotros.

       ¿Qué sacrificios hemos hecho unos por otros esta semana? ¿Cuántas veces, por ejemplo, hemos renunciado a nuestra propia comodidad para ayudar con las tareas de la casa o la escuela o escuchar a los demás?

2. Mensaje para nuestra familia esta semana: 

En medio de todas las dificultades, Dios está presente si confiamos.  Nuestra fe en Dios tiene que traducirse en servicio y ayuda a otros, sobre todo los más necesitados. Si no, se queda vacía. 
Jesús nos desafía a no pensar como todo el mundo hace las cosas, en términos de comodidad propia, sino de seguimiento a Él, que es justicia, servicio y aceptación de las consecuencias del compromiso de hacer la obra de Dios.

3.  ¿Qué pasa en nuestra vida? 

(Para conversar en torno a la mesa o cuando están juntos en el auto).
¿Nos hemos dejado llevar de la propia comodidad? ¿En algún momento de esta semana nos hemos negado a servirnos unos a otros? 
¿Nos quejamos de no poder tener todos los deseos de cosas materiales satisfechos inmediatamente? ¿Qué sacrificios estamos dispuestos a hacer por el bien de los demás?

4.  Lo que nos enseña nuestra fe: 

La cruz que se nos pide llevar como cristianos muchas veces consiste en renunciar a caminos fáciles pero poco honrados; a renunciar a nuestra propia comodidad o tiempo si se nos pide ayudar en casa, atender a un enfermo, o escuchar a quien necesita hablar. Consiste en aceptar las circunstancias de la vida y los pequeños sufrimientos que surgen de ella.

Oración en familia:

Señor, a veces rechazamos tu cruz porque no la reconocemos como nuestra. Quisiéramos estar tranquilos y cómodos, pero las necesidades de los demás nos llaman a salir de nosotros y a servir. Ayúdanos a reconocerte en las pequeñas cruces diarias y a entregar nuestras vidas por amor, para recibir tu vida. Amén.



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