Conversemos
¿Qué
ambicionamos más como familia? ¿Por qué cosas nos esforzamos y trabajamos? ¿Qué
estamos compartiendo con otras personas de nuestra familia —aquí o en nuestro
país de origen— o de la comunidad?
Leer
juntos la historia de la Página de los niños y las lecturas de la biblia
para hoy
Había una vez un
muchacho rico que siempre se había portado bien y había guardado todas las
leyes. Pero parecía como que le faltaba algo. Un día se fue donde Jesús y le
preguntó: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para vivir siempre con Dios? Ya cumplo
todos los mandamientos, ¿qué me falta?” Jesús lo miró con cariño y le dijo:
“Bueno, pues vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, y ven conmigo”. Pero
esto se le hizo demasiado difícil al muchacho, porque tenía muchas cosas. Se alejó triste. Hubiera deseado ir con Jesús, pero las cosas se
entrometieron en el camino, y no le dejaron libre.
Mensaje para nuestra
familia esta semana:
- Para ser cristiano no basta con ser bueno y honrado y cumplir los mandamientos al pie de la letra. Hace falta también tener generosidad de corazón y compartir lo que se tiene. ¿Cómo sigue a Jesús nuestra familia? ¿Ofrecemos lo que tenemos?
- La riqueza en sí misma no es mala. El peligro del dinero es que vuelva egoísta el corazón de la persona. ¿Qué casos conocemos de personas que se han dejado llevar por la ambición al dinero? ¿Qué obstáculos pone eso a nuestra relación con los demás y con Dios?
¿Qué pasa en nuestra
vida?
(Para conversar en torno a la mesa
o cuando están juntos en el auto).
- ¿Cómo participamos en actividades de la comunidad, ofreciendo nuestro tiempo y nuestros talentos?
- En esta semana, ¿qué satisfacciones hemos tenido que han recompensado nuestra generosidad? ¿Qué nos ha sido difícil compartir?
Lo que nos enseña
nuestra fe:
Jesús no condena a los ricos. Solamente les advierte que no se hagan esclavos
de lo que tienen. Así invita a los que saben hablar a que defiendan a quienes
no tienen voz; a los fuertes a dar ánimos a quienes se abruman con las
dificultades; a quienes son felices a llevar un poco de alegría a quienes están
tristes. Todos tenemos grandes riquezas, pero no son para que las guardemos
para nosotros mismos.
Oración en familia:
Señor,
enséñanos a agradecer tu invitación a compartir lo que tenemos y lo que somos.
Sabemos que, al dar, recibimos tu amor y nos acercamos más a ti. Que el egoísmo
no nos encadene, porque la generosidad es quien nos libera y nos abre a tus
riquezas. Amén.
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| Jesús y el joven rico |


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